viernes, 3 de marzo de 2017

Siempre en forma: The Quireboys + Visitantes 18/02/17

No importa cuántas veces vengan The Quireboys a Madrid, ni cuáles sean los músicos que esa vez ocupan los puestos al bajo y la batería, la mítica formación británica siempre encuentra en España en general y en Madrid en particular una acogida por la que muchas bandas suspiran en cada una de sus actuaciones.


Durante esta gira, los encargados de abrir los shows eran los turolenses Visitantes, que ya actuaron como teloneros para The Quireboys en la cita en Zaragoza de la banda durante el tour del año pasado. Su hard rock directo y con afiladas letras en español sirvió para calentar a las aún muy pocas personas que habían entrado ya a la madrileña sala Copérnico, lo que, junto con algunos problemas de sonido con los que tuvo que lidiar el trío, contribuyó a que la conexión público-banda no terminara de funcionar.    


Según caían los clásicos del rock que amenizaban la espera, la sala se iba llenando, una vez más, siempre hasta la bandera. Cuando una banda lleva 20 años llenando salas y despertando siempre los mismos sentimientos, es que lleva por sus venas el veneno del rock and roll. Desde el primer acorde, la atmósfera se transforma, el público se somete al show y corea los temas que Spike y los suyos siguen ofreciendo, incluyendo sabiamente cortes de su nuevo disco, Twisted Love, que ya muchos de los allí presentes les sonaban a clásicos. Pero la experiencia del sexteto se hace notar, y dosifican sus éxitos consiguiendo que la energía se distribuya durante toda la actuación, así, la sala acogía y celebraba los temas de su A Bit of What You Fancy, su aclamado primer disco, disfrutando de "There she goes again" en los primeros compases que detonaban unos unísonos coros en la sala.


Siempre cercana y alegre, la actitud de Spike a la vanguardia del grupo, es puro rock and roll, incluso pese a los problemas de salud que le perseguían durante toda la gira y oculta perfectamente en el escenario, este perro viejo derrocha experiencia, es un manual a voz en grito de cómo conseguir que una sala esté a los pies de la banda. 

Las guitarras de Paul Guerin y Guy Griffin, siempre hermanadas, no fallan una nota, y (pese a las inclemencias del sonido, que también acosaron a la banda inglesa) respondieron como siempre, al igual que las teclas del cuarto caballero que se sienta a la mesa, Keith Weir, pura galantería británica, elegante y certero a sus teclas, forman una vieja guardia de la mítica banda que dota de su característico sonido apoyándose en la cambiante sección rítmica, en esta gira de la mano de Simon Hanson (Squeeze) a la batería y Gary Ivin al bajo.
La noche de sábado seguía avanzando (aunque Spike aseguraba al micrófono que era viernes) y cañonazos como "This is rock and roll", tema que le da nombre al disco que materializó la reunión del grupo en 2001, o cortes de sus dos primeros discos hacían las delicias de los allí presentes, que no dudaron en pedir sus bises con toda la energía posible, la noche no quería terminar, quería seguir manteniendo vivo el rock and roll con The Quireboys.


Suma y sigue, y hasta el año que viene, siempre cumpliendo, nunca hay una decepción, los que nos vemos las caras en cada concierto de los británicos ya nos empezamos a resultar familiares, seguiremos gritando "yiha" entre cada canción y disfrutando de un groove y sutil intensidad muy difícil de encontrar.

Crónica: Hugo Ventura
Fotos: Jor Rocket
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