miércoles, 23 de noviembre de 2016

Doble acústico: The Quireboys + White Coast Rebels 20/10/2016

No ha pasado ni un año de su última visita a la capital y la cola a las puertas de la Sala Lemon presagiaban otra gran noche de rock'n'roll con Los Quireboys. Esta vez, iba a ser un concierto especial, los ingleses venían con un set especial en acústico que incitaba a la curiosidad. Si bien es cierto, que la calidad de sus músicos es una garantía de éxito, lo que nos causa aún más curiosidad era la participación de los White Coast Rebels también en acústico. El menú era diferente pero los ingredientes tenían muy buena pinta, por lo que el resultado era fácil de predecir.

Con algo de retraso se abrían las puertas de la sala y pronto se iban llenando las primeras filas. La incertidumbre fue resuelta en los primeros acordes del "Hangin' with the Bad Boys" de los White Coast Rebels. La apuesta era tan extravagante como acertada. Las guitarras electroacústicas unidas a la rasgada voz de Johny Hellrazier le daban un aire country al acústicos de los hipanobritánicos afincados en Benidorm. El mismo Johny se encargaba de animar el show entre canción y canción tal y como lo hace siempre, con bromas en spanglish que hacen reir siempre al público. Tras preguntarnos que si estamos preparados para una noche extraña de "Heavy Metal mariquita" nos regalan una de sus baladas romanticonas que suena aún mejor en acústico: "Buried and Dead".

Los que aún no conocían a los rebeldes de la costa blanca, mostraban sus caras de sorpresa y satisfacción por igual, sin saber lo que se les venía encima: la versión del noventero "What's Up" de los 4 Non Blondes, que no pudimos evitar corear entre risas. La noche comenzaba de la manera más divertida y country posible. No obstante, las sorpresas no iban a parar, y fue entonces cuando Johny poseído por el tupé del rey, nos regaló una magnífica versión del "Suspicious Minds", con la que terminaron de ganarse al público.

La banda terminó con el hardrockero "I love you baby baby" para encandilar al público femenino y con la densa y pesada "The Power Inside" para completar una hora de rock'n'roll y country en semiacústico, con la que convencieron a casi todo el público, que ya casi llenaba la sala Lemon.


A las diez menos cuarto de la noche y con una buena entrada, dada las circunstancias, salían al escenario Los Quireboys. Si bien es cierto que era día laborable y que el formato acústico produce cierto escepticismo, no fueron pocos los que se acercaron a la sala Lemon, aunque siempre lejos de el llenazo en su última visita a la capital junto a The Wild Ones en la Sala Copérnico. No obstante los ingleses rayaron a gran altura.

Sin bajo y sin batería, Spike se presentaba rodeado por sus dos guitarras Guy Griffin y Paul Guerin y el siempre correcto Keith Weir a los teclados. Poco tardamos en disipar las dudas sobre el show, y es que empezar con "There she goes agains" y "Misled" es siempre una garantía de éxito. Y más aún si siguen con un "Roses and Rings" más íntimo que nunca con la que se metieron al público en el bolsillo. Los Quireboys no dudan en tirar de clásicos y en dar al público lo que el público quiere, sin embargo esta fue una oportunidad de escuchar temas menos habituales como el "Hates to pleased" de su Bitter, Sweet & Twisted o "Pretty Girls" editado siempre en caras B y ediciones especiales. 


El formato acústico del show nos permitió disfrutar de una manera más limpia y nítida de la rasgada voz de Spike, que estuvo más comedido que de costumbre con sus contoneos sobre el escenario. Sin embargo, no dejó de invitarnos a brindar y a cantar con él. Tras tanta balada y medio tiempo, volvía el rock'n'roll cuando el vocalista de Newcastle sacó su armónica para animar el cotarro con el himno "7 O'Clock". Pero ahí no quedó la cosa. La fiesta de Spike y su armónica continuó enlazando el "Don't bite the Hand that feeds you" con la macarra "I love this dirty Town".

La noche se acercaba a su fin, no sin antes regalarnos su más desgarradora y esperada balada, que emocionó a más de uno: "I don't love you anymore", coreada al unísono por el público y con la que se nos pusieron los pelos de punta. Sin duda, lo mejor de una noche inolvidable. Sin embargo, la noche no iba a acabar ahí. Todos sabíamos como iba a terminar y no podía ser de otra forma que no fuera con una gran "Sex Party" en la que era inevitable escuchar la batería en nuestras cabezas. 

La noche fue todo un éxito y el experimento acústico fue más que satisfactorio. No obstante Los Quireboys nos prometieron regresar en 2017 para presentar su nuevo trabajo Twisted Love de manera tradicional y eléctrica. Estaremos expectantes.



Crónica: Jor Rocket
Fotos: Lucía S. Novella

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