domingo, 16 de octubre de 2016

Tres facetas, un único folk metal: Equilibrium + Heidevolk + Finsterforst 8/10/2016

Cinco años después de su última visita, los alemanes Equilibrium regresaban a la capital para presentar su nuevo disco, Armageddon, que veía la luz el pasado 12 de agosto. Muy buenas sensaciones dejó en el Leyendas del Rock su directo y el de los holandeses Heidevolk, que les acompañan, en esta ocasión, en toda su gira europea. Los también teutones Finsterforst completaban un cartel de lujo que hacía relamerse a los seguidores madrileños -y de otros puntos peninsulares- del folk y el pagan metal; estilos que en estos últimos años tantas pasiones levantan entre los metalheads.
La sala Arena era la elegida para albergar el evento, y horas antes de la apertura de puertas, planificada para unas tempranas 18.00, ya empezaban a acumularse las camisetas negras en torno a su puerta, que se abrió puntualmente a la hora anunciada.

No eran ni las 18.30 cuando Finstersforst subía al escenario ante una audiencia no poco numerosa, aunque lejos aún del aspecto que presentaría con la actuación de los platos fuertes de la noche.

Curiosa la fusión de estilos de esta banda, que combina sin despeinarse en una sola canción estrofas de corte viking con estribillos épicos al más puro estilo Ensiferum que se van entrelazando con ritmos ska, incluidos los instrumentos de viento metal (eso sí, todos pregrabados, por supuesto). Y si alguien no nos cree, que escuche "Bottle Gods", tema con el que abrieron su directo, o "Zeit für Hass", de su penúltimo trabajo (acarrean tres en total) que, sin perder el distintivo de los vientos, introduce riffs más propios del melodeath e incluso del doom en momentos puntuales. 

Sin duda, la sorpresa de la noche en cuanto a innovación para quienes no los conocíamos. ¿El problema? Como viene siendo tradición, la acústica de la Arena, que ya sabemos que no es para tirar cohetes. El sonido, un tanto aglomerado, ahogaba casi por completo la voz de su frontman, Olli Berlin, que se distinguía sólo a ratos. 


Es una lástima que grupos con un buen potencial, como estos Finsterforst, se queden en un simple correcto por motivos que escapan de su control. Aún y con esas, nada impidió que el público, que poco a poco iba siendo más numeroso, saltara, sudara y organizara un tremendo wall of death a mitad de su actuación, la cual no se extendió más de 40 minutos en los que se sucedieron tan sólo cinco cortes –es el problema de que dos temas del set rondasen los 8 minutos-. 

A poco más de las 19.00 se apagaban los focos y comenzaban los preparativos para Heidevolk, a quienes se esperaba con muchísimas ganas en Madrid. Como ellos mismos dijeron, era la primera vez que “jugaban” en la capital a pesar de ser una banda con cinco LP a las espaldas y una gran trayectoria en el panorama del folk. Por eso, las ansias de algunos se traducían en corear bien alto sus temas cuando aún se ultimaban preparativos en el backline de su actuación. Los holandeses no les harían sufrir mucho más, pues a las 19.20 ya sonaba "Winter Woede", el tema que abre su último trabajo, Velua.

Nada más escuchar la primera estrofa, llama la atención la buena compenetración entre ambos vocalistas: la voz profunda de Lars –encargada de los graves y parte de los guturales- armoniza a la perfección con Jacco pese a ser una de las incorporaciones más recientes de la banda. Las guitarras de este tema, que optan por un trabajo más rítmico, junto con un sonido que comenzaba siendo claro contra todo pronóstico, dejan que nos deleitemos un rato más con el trabajo de los dos cantantes.

No tardan en llegar los temas de corte más épico cuando un bajo galopante anuncia el inicio de "Opstand der Bataven", y provoca que la sala entera bote al compás. Y si en el primer tema nos conquistaban las voces, aquí no podemos dejar de prestar atención al buen doblaje de guitarras que se marcan Kevin y Koen.

El nombre de la banda resonaba por toda la sala entre canciones, coreado por los seguidores, que se agrupaban principalmente en el centro de la sala y los cuales, durante el tema que seguía, gritaron “Saksenland!” como si no hubiera un mañana. A esas alturas, el sonido ya no era tan nítido como al inicio pero, igualmente, distinguíamos el dominio de Joost con el blast-beat y, en las partes más acústicas de la canción, el buen hacer de Rowan al bajo, donde realmente le escuchábamos destacar. 

Lo cierto es que a pocos grupos hemos visto recibir tan calurosamente como a Heidevolk esa noche y, a cambio, ellos se mostraron muy cercanos con el público durante toda la actuación, dedicándonos unos brindis con sus latas de Steinburg (¿de verdad no había otra cerveza que ofrecer a los músicos, y más viniendo de Alemania y Holanda?) y tratando de hacer sus pinitos con el español: “Tengo una pregunta muy importante que haceros. ¿Queréis cerveza?”, preguntaba Lars antes de lanzarse con la melódica "Urth" tras un unánime “yeeeah” como respuesta.

Sin duda, su español era mejor que el alemán –y el holandés- de la mayoría, así que por nuestra parte, tratábamos de hacer lo que podíamos cantando a grito pelado los “Voorwaarts!!” de "Nehalennia". 

No se si eso les hizo compadecerse de nosotros, pero la siguiente en caer fue "Vinland", la primera de las covers que aparecen en Velua –en este caso homenaje a Bathory- y que, obviamente, la banda canta en inglés pero adapta espectacularmente bien a su estilo. 

Para ir acabando, desfilaban el tema homónimo al último disco, "Velua", donde se hacía notoria la buena pegada de Joost y, entre otras, cómo no, la esperada "Vulgaris Magistralis". Ya es marca de la casa que Lars abra el tema con un sonoro y largamente sostenido “Ik bun Vulgaris”, que tampoco faltó en Madrid, y que dio la luz verde para que la sala se viniera literalmente abajo.

Una hora exactamente estuvieron dando caña los holandeses sobre las tablas, y la verdad es que agradecimos poder disfrutar por fin de su directo en una sala en la capital. Al igual que con Fintersfost, son un grupo que podría dar mucho más de sí en una sala con mejor acústica, pero en lo referente a técnica y entrega no se les puede poner ninguna pega, así que con muy buen sabor de boca, nos preparábamos para disfrutar del plato fuerte de la noche: los teutones Equilibrium.

Si bien, previamente a su actuación no hubo mucho griterío, el apelotonamiento hacia las filas delanteras fue evidente minutos antes de que comenzara su concierto, cuando Hati, el batería, subió a dar el visto bueno a la percusión. Mientras, a ambos lados, los roadies terminaban de armar dos árboles secos como atrezzo

Con puntualidad británica –o diremos más bien alemana- Equilibrium se plantaron en la tarima y, casi como si de una formación militar se tratase, Dom y René, perfectamente coordinados, dieron un paso al frente para ensordecernos literalmente a golpe de guitarra con "Erwachen". Y es que sí, suenan potentísimos, pero de verdad, en mi opinión no era necesario un volumen tan excesivo, que no hace sino empeorar aún más la bola de sonido que, de forma natural, se organiza en la Arena. 

"Katharsis" sería la siguiente en sonar, también perteneciente al recién horneado Armageddon, y en el cual, lógicamente, se centrarían una gran parte de los temas con los que nos deleitaron.

El gran lastre, a mi entender, que Equilibrium acarrea en su directo es el abuso de los pregrabados. No es de extrañar que bastantes grupos de este estilo tengan que tirar de ellos de vez en cuando para completar la instrumentación en el directo, o se verían obligados a ser bandas multitudinarias, pero cuando la identidad de las canciones recae precisamente sobre estas orquestaciones –que dejan de ser un simple fondo-, no puedes permitirte el lujo de no llevar ni siquiera a un teclista entre tus músicos, y menos después de haber pasado por enésimos cambios en la formación. Por otra parte, también esto contribuye a que, por muy buena acústica que tenga la sala, su sonido en directo resulte enlatado y metálico. 

Esto se hacía especialmente presente en los temas que seguirían, "Waldeschrein" y "Heimat". No obstante, a la mayoría de los oyentes parecía no importarles, porque el suelo de la sala tembló especialmente con ambos, organizándose numerosos moshpits que terminaron por estallar en un wall of death.

Por supuesto, entre los temas más recientes, también había hueco para clásicos como "Karawane" o "Blut Im Auge", durante las cuales la audiencia se entregó especialmente coreando “lololo” como buena alternativa a toda frase en alemán que no fuera la propia “Blut im Auge!”

En todo momento, su frontman Robse, quien puede presumir de carisma y de un registro versátil, estuvo a la altura de las exigencias vocales de los temas, que son muchas y altas. Sin embargo, su trabajo se veía ensombrecido por  una amalgama que también perjudicó al bajo, a cargo de Makki, la incorporación más reciente de la banda y que estuvo muy activo y entregado en todas las canciones. 

Las siguientes en sonar, prácticamente enlazadas, fueron la carta de presentación de Armageddon en su lanzamiento: los singles "Prey" y "Born to be epic", este último anunciado por Robse silbando su característica melodía. 

Pero un concierto de folk metal no es un concierto de folk metal sin una canción dedicada a la cerveza así que, como no podía ser de otra forma, sonó "Uns'rer Flöten Klang" para dar paso después a "Himmelsrand", fantástica interpretación que la banda hace del tema principal del videojuego Skyrim, lo cual llevó a Joost, batería de Heidevolk, a sumirse en medio de un crowdsurfing que le transportó en volandas hasta el escenario para participar también en ella.  Sin duda, en momentos como éste, queda patente el buenrollismo que existe entre ambas bandas, pues sus compañeros holandeses estuvieron disfrutando atentamente del directo desde la miranda de la parte alta de la sala.

Después de todas estas emociones, tocaba parón para afrontar la recta final del concierto, el cual me aventuro a decir que se les estaba haciendo algo largo a los que llevaban desde mediodía haciendo cola para estar en primera fila. La banda también debió de advertirlo y ofreció a los seguidores más cercanos unas pocas botellas de agua y latas de cerveza para que encarasen los 5 temas que restaban para el final, y entre los cuales sonarían "Heimwärts", perteneciente al mítico Sagas, "Freiflug" o el último repasito al Armageddon, "Rise Again", que terminaron de sumar un total de 90 minutos de directo.

Todos los asistentes se fueron con muy buen sabor de boca ese sábado noche tras 4 horas de concierto en las que Finsterforst fueron la sorpresa de la noche, aportando el toque de innovación (una pena no haber podido disfrutar de ellos más tiempo), Heidevolk ofreció un directo compensado y muy esperado, durante el cual consiguieron contactar realmente bien con el público, y Equilibrium salieron airosos, mejorando incluso las expectativas tras el Leyendas del Rock, con la pega de que adolecen de cierta instrumentación en su directo, lo que les obliga a depender demasiado de las pistas pregrabadas para poder ofrecernos toda la calidad compositiva de sus temas.

Texto: Lucía S. Novella
Fotos: Irene Pradillo Fernández

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