sábado, 15 de octubre de 2016

Fiesta glam: Michael Monroe + Sexaine 05/10/2016

Ni un día sin Rock'n'Roll debieron pensar los promotores que decidieron ubicar el concierto del gran Michael Monroe en la capital un Miércoles. Una iniciativa arriesgada que no obstante, gracias al reclamo del formidable frontman finlandés, tuvo una respuesta magnífica por parte del siempre difícil público madrileño.

Desde Cádiz llegaban a la capital los hardrockeros Sexaine, banda a la que pudimos ver tan sólo en la parte final de su actuación. Y es que, si bien es cierto que hay que apostar por el rock cualquier día del año, mucho público no puede asistir a las salas hasta bien entrada la noche. Sin embargo, eso sólo se notó en bajo el escenario, ya que sobre las tablas, Albert Zapata y los suyos se movían como un ciclón animando sin parar a la gente que seguía entrando a la sala.

Con "Vilna" y "A 120" cerraron su actuación metiéndose al público en el bolsillo. El aplauso del público fue unánime y el agradecimiento de los gaditanos sincero. El quinteto se despedía así de Madrid, dejándonos con ganas de más.

Lo que a priori podía parecer una tarea hercúlea, finalmente ocurrió, y pudimos ver una sala Caracol con una gran afluencia, a pesar de ser un Miércoles. La ocasión lo merecía y el gran Michael Monroe por fin entraba en escena. Como si le una serpiente le recorriera la ropa, el exvocalista de Hanoi Rocks, saltó al escenario como un torbellino con los temas que comienzan su último trabajo discográfico, Blackout State: "This ain't no love song" y "Old king's road". Sin embargo, no tardó en poner la sala a botar con sus clásicos "Trick of the wrist" o "'78".

El show del señor Monroe intercaló los temas de sus últimos trabajos, así como sus grandes clásicos y hasta alguna versión. Es de admirar que tras su larga carrera, y a sus 54 años, siga ofreciéndonos nuevas y buenas composiciones sin limitarse a repasar las canciones que le llevaron a la cumbre del glam rock. Sin embargo, no podíamos evitar saltar con la gran "Malibu Beach Nightmare" hasta acabar agotados. No llevábamos ni la mitad del show y ya se podían ver muestras de cansancio en el público ,que no dejaba de sudar, mientras el delgado cincuentón daba buena muestra de su insultante capacidad física, dando saltos sin parar, trepando por las columnas de los laterales y acabando las canciones con su clásico spagat. Digno de admiración.


Buena culpa de que Michael mantenga su nivel musical, recae en los fabulosos músicos que le rodean, desde los ex-New York Dolls Steve Conte y Sami Yaffa (con el que ya compartió escenario en Hanoi Rocks), hasta el ex-The Black Halos Rich Jones o Karl Rosqvist, que ya pasó por la banda de Danzig. En resumen, unos personajes secundarios de primera línea, que no hacen más que engrandecer la figura del espectacular showman, no sólo cuando canta, salta o baila, sino también cuando éste se enfunda el saxo o la armónica.

Y es que un show de Michael Monroe siempre merece pena y esta vez no iba a ser menos. Las sorpresas son limitadas, pero la fiesta esta asegurada, con himnos como "Dead, Jail, or Rock'n'Roll" o la versión punk del clásico "Up around the bend" de la Creedence. Además, la fiesta no sólo está sobre el escenario, sino que Michael no duda en acercar su micrófono a las primeras filas para hacernos partícipes de los coros. Con un éxtasis generalizado la banda se retiraba a descansar cinco minutos que aprovechamos para respirar y secarnos el sudor.

Con un breve cambio de vestuario, el hiperactivo cantante volvía para despedirse de un público que comía de su mano con más clásicos de Hanoi como el imprescindible "Oriental Beat". Apenas sin más tiempo, la banda se despidió de la capital con otro concierto memorable que dejó un pensamiento claro que repetían todos los asistentes: "Si vuelve, volveremos".

Crónica y fotos: Jor Rocket
Pincha en las fotos para verlas en grande.

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