jueves, 11 de agosto de 2016

Resurrection Fest 2016: Espíritu de Metal

Undécima edición del Resurrection Fest y como no podía ser de otra manera éxito rotundo, sobre todo la última jornada que tenía a Iron Maiden como cabezas de cartel. Pero los días anteriores dejaron también su huella con muchas bandas importantes, y otras no tan conocidas, pero sorprendentes. Este festival da cabida a bandas emergentes y eso es de agradecer para las jóvenes promesas.

El miércoles 6 llegamos a Viviero, y aunque el clima no nos dio una buena bienvenida por la noche se despejó y entramos en calor pronto con Eskimo Callboy, un grupo que mezcla tanto el metal y el hardcore mas moderno como la electrónica más suave. A más de uno sorprendió pero el plato fuerte de la noche estaba aún por llegar; de un telón donde podíamos leer “Dios te odia” salían a escena los andaluces que mejor directo tienen: Narco. Sus ritmos frenéticos mezclados con rap, metal y electrónica nos dejaron cardíacos y con ganas de más. Por supuesto no faltaron clásicos de la altura de “Tu dios de madera”, “La rave del infierno”, “Puta policía” o “Ahí fuera vive satanás”. Más tarde les vimos por el recinto disfrutando de la otra sorpresa de la noche, Skindred, y es que si de fusión va la cosa, nadie mejor que ellos para hacerlo con reagge, metal, rap y punk. Sus conciertos son redondos, sorprendentes y no dejan indiferente a nadie. El suelo de Viveiro no paró de vibrar en toda su actuación e incluso hicieron guiños a algún tema de sus compañeros Papa Roach con los que se ganaron del todo al público.

Hacia las 17:00 del Jueves 7 empezamos la tarde con Norma Jean y su post-hardcore. No fue un mal concierto pero se esperaba más show y espectáculo de los norteamericanos. A pesar de ello sus fieles seguidores estaban entregados en primera fila. Acto seguido nos dirigimos al Chros Stage, preparando nuestros oídos para el thrash actual de los nacionales Crisix; hay que destacar el sonido de la caja del batería, que perforaba tímpanos, mientras una fuerte base rítmica movía las múltiples cabezas que presenciaban el directo de esta banda que está dando que hablar. La gran anécdota de la actuación fue el momento en el que el cantante pidió matrimonio a su pareja y la salida a escenario de un numeroso grupo de niños del Resukids, que bailaron durante la actuación. Los Resukids también salieron en el concierto de los veteranos Bad Religión, que tuvieron una gran acogida. Nos hicieron sentir como en los mejores años de adolescencia, con sus himnos que marcaron una época y que todo el mundo coreaba a la perfección. Sonido redondo, clásico y ejecución perfecta con y sin efectos, sin trampas ni cartón. Aunque se echo de menos algunos temas no faltaron “Infected”, “Los angeles is burning” o “21 century” entre muchos otros más. Eran uno de los grandes cabezas de cartel de este año y por allí se dejaron ver artistas y músicos de Sober, Hamlet, Vita Imana, etc...

Con Walls of Jericho volvimos a llenarnos de rabia a base de metalcore con voz femenina pero gutural. Un show con mucho público aunque con un sonido mejorable. En general los conciertos del escenario Ritual Stage sonaban mejor cuanto más atrás estuvieras. La otra banda que ha dado que hablar este año, y más aún en este Resurrection, fueron los británicos Bring Me The Horizon. Con un setlist compuesto principalmente por sus temas más recientes y melódicos, han decidido abandonar sus raíces mas deathcore estilo "Chelsea smile" para pasar a secuencias y samples con voces rasgadas y limpias muy del estilo de Linkin park, que a más de uno sorprendió en temas como “Can you feel my heart”. Concierto con un sonido nítido y potente con mucho juego de luces, pantallas y paneles pero faltó de actitud y entrega en el escenario y menos polémica.

A las 23:00 decidimos ir a ver los hardcoretas H20, otro clásico del hardcore yankee. Fue un concierto divertido y entretenido en el que no podías parar de saltar. Los amantes del skate punk de los 90 pudieron recordar a Pennywise o Dog Eat Dog. Por norma general este tipo de bandas más clásicas son las que mejor se han adaptado al festival y mayor espectáculo dan. Con Volbeat fue otro cantar. Con su mezcla explosiva ente rock, metal y country dieron un señor concierto con mucho estilo, que agradó a un gran número de variados fans, donde el sonido era tan limpio que parecía playback. Es como si se metiera a Danko Jones, Metallica y Elvis en una batidora y saliera este producto. Y de ese estilo pasamos a las letras irónicas y sarcásticas aderezadas de metal extremo de los latinos Brujería, que cerraron la noche dedicándole un tema con mucho “amor” a Donald Trump. Otro concierto divertido de esta banda, formada por miembros de Fear Factory y Static–X, donde no faltaron clásicos como “Pito Wilson” o “Matando güeros”.

El día más guerrero del festival, fue el metalero y cañero Viernes 8. Empezamos la jornada haciendo la digestión con unos Desakato, que si ya el tiempo de por sí era bastante caluroso tras unos días nublados, ellos nos hicieron arder con temas de su reciente trabajo La teoría del fuego. Dejaron claro que aquí también hay buenas bandas de hardcore-punk, prueba de ello fue que al terminar el concierto su merchan y sus camisetas volaron. Casi finalizando el concierto el vocalista Pepo se lanzó al público como era de esperar en “Pánico en Frankfurt”.

El siguiente plato fuerte fue la banda referencia del brutal death metal nacional, los míticos Avulsed con Rotten a la voz. Todos de negro y con un sol machacante soltaron trallazo tras trallazo después de una intro melódica que vaticinaba una gran descarga metalera. Tras ellos, llegó el momento de ver a Hamlet, el grupo nacional con mejor directo, y que nada tiene que envidiar a bandas extranjeras. Son otros que saben perfectamente donde tocar para hacer vibrar en sus directos, ganándose estos últimos años a más fieles seguidores debido a su inmejorable estado de forma. Repasaron su último disco La Ira enlazándolo con cortes como “Tu medicina”, “Limítate”,, “Denuncio a  Dios”, donde nos hicieron disfrutar bajo el castigador sol, o “Irracional” con un  Molly provocador en medio del wall of death y del circle pit. Protest the Hero fueron los siguientes en darnos una master class sobre cómo hacer un buen metalcore progresivo y variado, tanto a nivel vocal, donde su frontman se volcó mucho con el público, como instrumental. No es fácil su música, pero para los que allí estaban disfrutándolo fue algo orgásmico. Cambiando de tercio, Rise of the Northstar, grupo de rapcore con estilo y flow, consiguieron dejarnos boquiabiertos. Su fuerza y energía se contagió como si un ejército sincronizado estuviera desfilando. ”Again and Again" y “Demostrating my style” fueron varios de los cañonazos que soltaron con su gangstarap y hardcore. Nos dejaron listos para que sus compañeros de estilo nos partieran en dos con su dosis de metal y hardcore old school, es decir, Hatebreed, o como hacer botar a todo el Resurrection en un momento con “Destroy Everything”, “Live For This” o “In The Ashes They Shall Rape”. El sol y el calor no impedían parar un solo instante ni al grupo ni a los espectadores, con los que se mostraron muy atentos. Circles pits por doquier y directo arrollador.

Por otra parte, los franceses Gojira le dieron la nota técnica al festival. El metal que practican es solo apto para músicos capaces de entender su obra y sus complejas composiciones. Temas muy bien ejecutados, llenazo absoluto y muy bien acompasados, que bajaron un poco el ritmo del festival, quizás por la hora en la que tocaron. No ocurrió lo mismo con The Offspring, mucho más dinámicos. Sabiendo lo que el público quiere escuchar, da igual que siempre toquen los mismos temas: esa es su fórmula para triunfar aún más. ”Come Out And Play”, “Pretty Fly”, “The Kids Arent All Right” y “Feelings” fueron temas infalibles en los que todos se sintieron unidos cantando al unísono. Al igual que con Bad Religión, son temas que si no te los sabes es que no has tenido adolescencia. Desde metaleros extremos hasta rockeros, de jóvenes a mayores, todos enloquecían con el directo de los californianos.

Como licor digestivo para ir a dormir nos fuimos a ver a Madball, que venían a dejarnos claro quiénes son los inventores de este estilo con una pancarta del difunto Melchor Roel detrás de ellos. Sin parar de hacer pogos y saltar dieron una bofetada hardcore a todo aquel incauto que se acercó al recinto. Tras Hatebreed y Rise Of The Northstar no podía haber otro broche final para terminar el día. En varias ocasiones su frontman Freddy se dirigió al público en español, lo que causó mayor sentimiento de hermandad y entrega.

Al fin llegamos al último día de festival, Sábado 9, ya con el cansancio en el cuerpo habitual de tanta fiesta metalera. Pudimos disfrutar de Thy Art Is Murder, una de las bandas más solicitadas todos los años en la cita con Viveiro. Los australianos no defraudaron, y como si de un cohete directo al infierno se tratase, decidieron darlo todo en la hora de set, que supo a poco pero que destrozó literalmente los equipos de sonido del Ritual Stage. Bullet For My Valentine también gozaron del beneplácito del público en el Mainstage sonando brillantes bajo el abrasador sol gallego. No sólo hicieron gala de los hits de The Poison, sino que aprovecharon para darle un repaso a toda su carrera, con gran aceptación en los pogos y circle pits.

No nos íbamos a perder algo tan mítico como ver a Steve Harris y sus Iron Maiden, así que corriendo nos fuimos al escenario principal. Una puesta en escena maravillosa, una banda entregada como siempre, y un Bruce Dickinson pletórico, aunque no en voz, que incluso agradeció a los organizadores por llevarlo a un entorno tan natural y maravilloso como es el del Resurrection Fest. Cayeron todas las que estaban aseguradas en el setlist, si bien es cierto que con las canciones largas del Book Of Souls la gente parecía más apagada. Cuando cayeron clásicos como “The Trooper”, “Fear Of The Dark” o “Wasted Years” para cerrar sus dos horas de show la gente respondió con creces. El Eddie gigante, Dickinson arrancándole el corazón y tirándolo al público, el cambio de telones entre canción y canción…todo lo predecible, pero aún así impresionante.

Graveyard continuaron la fiesta con un blues rock setentero que cautivó a todos, encumbrándolos como una de las apuestas más seguras de Nuclear Blast. Sorprendente fue la respuesta del público, que se sabía al dedillo las canciones. También nos sorprendió el sonido que lograron arrancar al Chaos Stage. Y si todavía quedaban cartuchos por quemar, se gastaron con los dos últimos shows de la noche. Nashville Pussy, que dieron un concierto de récord en el Mainstage, y es que su vocalista Blaine Cartwright es un espectáculo en sí mismo bebiéndose una botella entera de Jack Daniels en la actuación, y una lata de Estrella Galicia de su sombrero al final de la actuación. Ruyter Suys estuvo sublime a las seis cuerdas, cual relámpago, y Jeremy Thompson fue un reloj a la batería. Apuesta segura. Cerramos la noche con los divertidos The Real McKenzies. Con faldas y a lo loco desgranaron su alocado folk punk en poco más de una hora donde no faltaron las risas, los pogos y las gaitas. Estos canadienses están muy vivos y supieron dar una correcta rendición al movimiento folk punk celta que ayudaron a construir a principios de los 90´s, sonando correctos y utilizando todos sus trucos.

Así se acabó y esto fue lo que vivimos en otra edición más del Resurrection Fest, la mas multitudinaria de todas y las mas exitosa a todos los niveles posibles. Nunca se conseguirá el festival perfecto, siempre habrá cosas que mejorar, pero más de 80.000 personas hicieron historia en España, y por mucho que ciertas personas piensen que el espíritu original del festival se haya perdido, está claro que sigue siendo un festival para los fans y realizado por fans.

Crónica: Eduardo Labaig
Fotos cedidas por el Resurrection Fest.

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