lunes, 11 de abril de 2016

Madness in the Veins II: UDO Dirkschneider + Anvil + Palace 05/04/2016

Después de una frenética primera jornada del Madness in the Veins II con tres arrolladoras bandas como fueron Powerwolf, Battle Beast y Serenity, llegaba la segunda tardenoche de heavy metal para nuestros oídos. Tras un primer día de bandas relativamente modernas y un público también joven, hoy era el turno de los perros viejos del metal internacional. El gran Udo Dirkschneider y su promesa de tocar solo temas de Accept eran el principal reclamo para los asistentes, que tampoco querían perderse a los míticos Anvil.

La afluencia de público de esta segunda jornada era claramente menor a primera hora que el día anterior. Esta circunstancia no frenó las ganas de los alemanes Palace a la hora de abrir la velada. La veterana formación liderada por Harald Piller salió a por todas, dando rienda suelta a su heavy metal. El gran vozarrón de Piller, que en ocasiones recordaba y mucho a la del gran Udo, y el potente sonido de la sala animó a todos los asistentes, que no paraban de alzar sus cuernos y de agitar sus cabezas.

Si algo tiene esta banda, son tablas sobre el escenario. Después de numerosas giras por todo le mundo y con los más grandes Palace saben lo que se hacen. La fórmula es tan directa como efectiva, sonido contundente, distorsiones vibrantes y una voz rota que enloquece a cualquier amante del heavy metal. Todo un lujo de concierto que muchos se perdieron haciendo tiempo en los alrededores de la sala. Un gran concierto que acabo con el trallazo "Machine Revolution", mientras calentábamos las gargantas con los coros. Los germanos cumplieron con creces y sorprendieron a muchos rezagados que iban poco a poco entrando.

"We play Heavy Fucking Metal" gritaban os canadienses Anvil al salir al escenario de La Riviera. Con "March of the Crabs" comenzaba el show del mítico trío con un Lips enérgico y que no pararía de correr por el escenario durante toda la actuación. Con su clásico "666" y un sonido atronador consiguieron arrancar los primeros aplausos de un público un tanto frío. No obstante, el demoledor estruendo el bomo de Robb Reiner y las distorsiones de la guitarra de Lips, dificultaban y mucho escuchar la voz del mismo.

Los clásicos de la banda como "Ooh Baby" o "Winged Assassins" se intercalaban con los últimos hits del grupo como "Badass Rock'n'Roll". Sin embargo el momento más emotivo de la noche llegó con los acordes de "Free like the Wind", con la que Anvil homenajearon al desaparecido Lemmy Kilmister. La powerballad de los canadienses nos puso a todos los presentes los pelos de punta y el líder de Mötorhead se llevó un merecido aplauso. Pronto cambiaron de tercio para deleitarnos con su clásico "Mothra". Era el momento de Lips y su tradicional solo de guitarra con vibrador con la que enloqueció a todos sus fans.

Robb Reiner también tuvo su momento en "Swing Thing" con un demoledor solo de batería en la recta final del show. El concierto terminó como no podía ser de otra manera con el himno de la banda "Metal on Metal" con la que terminaron de levantar al público. Lips no dejó de correr saltar y animar al frío público con sus caras de loco y finalmente lo consiguió. El ambiente ya estaba caliente para el plato fuerte de la noche.

Llegaba el momento que muchos esperaban y toda la gente que faltaba por entrar en La Riviera, llegaba hasta completar una entrada similar a la del primer día de festival. La ocasión lo merecía, y es que a pesar, de ser Martes, el gran Udo Dirkschneider venía a Madrid para tocar por última vez temas de su pasado con Accept. El reto era difícil: despedirse de su pasado sin dejarse ningún tema en el tintero para contentar a todos sus viejos seguidores, que escucharían por última vez sus clásicos favoritos de la voz del señor Dirkschneider.

Tras una marcha militar, Udo y su indumentaria de camuflaje llegaron con ganas de guerra. Qué mejor manera de enfrentarse al mencionado reto que ir directo y al grano. "Starlight", "Living for Tonight", "Flash Rockin' Man" y la imprescindible "London Leatherboys" sonaron del tirón. Un comienzo inmejorable con un gran Udo y una gran banda que no nos dejaba ni respirar. La banda está compuesta simplemente por músicos talentosos y eléctricos que se dejan la piel en cada solo. La banda suena compacta y se muestra muy unida sobre el escenario coreografiando sus movimientos al estilo de los Kiss. Además, le dan un plus extra realizando unos muy buenos coros como los de "Midnight Mover".

Todos tenían su momento con sus respectivos solos, en los que daban buena muestra de sus aptitudes y del porqué tienen el honor de flanquear al gran Udo Dirkschneider. No obstante, la noche era para él y no iba a decepcionar. Y es que a sus casi 64 años (los cumpliría a partir de las 12 de esa misma noche), el cantante teutón mantiene su voz de manera envidiable. Lo demostró durante todo el concierto y supo ganarse al público de la capital con sus más clásicos entre los clásicos como la machacona "Princess of the Dawn", la potente "Restless and Wild" y sobre todo la demoledora "Son of a Bitch", en las que los coros del respetable eran inevitables.

Udo y su banda, mantuvieron el acelerador pisado durante todo el concierto y poco a poco la noche iba acercándose a su final. Un final de auténtica traca en el que corríamos el riesgo de esguince cervical. Los bises comenzaban con todo un himno: "Metal Heart", que fue seguido de una acelerada "I'm a Rebel". El ritmo era trepidante y aún quedaba lo mejor, "Fast as a Shark" y el gran "Balls to the Wall". Dos horas de show y aún nos iban a regalar un tema más: "Burning".

Los alemanes dieron simplemente un soberbio conciertazo que puso el punto y final a dos grandes noches de Heavy Metal de lujo, que ojalá podamos disfrutar en próximas ediciones, aunque ésta será muy difícil de superar.

Crónica y fotos: Jor Rocket

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