sábado, 13 de febrero de 2016

Relato de un telonero

Pensando sobre cómo enfocar esta 'crónica de un telonero', me vinieron a la mente las similitudes entre un músico y un mago.
¿Hasta qué punto favorece que el público, que amamos y necesitamos, conozca los entresijos que hacen sudar, sangrar y llorar tras el escenario?
Los seguidores de la magia la amamos porque no la entendemos, nos fascina porque ni siquiera nos preguntamos el cómo o el porqué de una carta que desaparece o una moneda que muta. Para disfrutar en un espectáculo de magia debes jugar su juego y dejarte llevar al mundo mágico, a mi manera de verlo, el 'truco' de la magia pasa por la voluntad de disfrutar del espectador. Y aunque sería necio pensar que nosotros, simples 'muggles', podríamos ni siquiera atisbar un ápice del cómo de un juego con cubiletes, la simple intentona de comprenderlo denota rigidez mental y pocas ganas de fiesta.
Con la música, puede pasar algo parecido.



Cuando uno asiste a un concierto, ya sea músico o no, está ahí para ver un producto final, no un conjunto de ensayos, no un lió de llamadas, de negociaciones o problemas con un ampli que no funciona. Te dispones a ver un espectáculo en el que, aunque a algunos nos cueste, no piensas en cómo lo han hecho para componer esa canción o cuántas veces han ensayado esa armonía vocal. Pero pese a que tengo sentimientos encontrados sobre 'destripar el secreto del Rock and Roll', la ecuación es mucho más sencilla en el caso de una banda de rock, por eso, y por el respeto que les debemos a todas las bandas que cogen la carretera y siguen su sueño, no está de más hacer un repaso de lo que significa para una banda salir de gira, y en este caso en concreto, lo que significa telonear a unos monstruos del género, como son The Quireboys.
Recuerdo una frase de mi amigo y pedazo de músico Darío Buñuel que reflejaba la realidad como un espejo: '¿Dinero? Si yo hiciera esto por dinero no sería músico'. Y es que en ningún momento The Wild Ones hicimos la gira que nos llevaría a Zaragoza, Valladolid, Madrid y Sevilla por dinero. Lo hicimos por dar un paso hacia un sueño, lo hicimos por disfrutar de gente diferente en cada sala, observando las virtudes de cada público, lo hicimos por aprender lo que significa moverte cada día de ciudad, por lo que significa tocar con The Quireboys, y por la oportunidad para mostrar nuestra música a todos los rincones que podamos. El dinero que el grupo había acumulado, las ventas de discos y camisetas, y el muy reducido porcentaje del dinero que nos llevábamos por cada entrada vendida (por nosotros), sirvió para costear el alquiler de la furgoneta, los alojamientos, y todos los gastos de necesidades primarias (y alguna secundaria) de los miembros del grupo.



The Wild Ones y The Quireboys compartíamos un equipo que transportábamos en nuestra furgoneta, y montábamos en el escenario de cada una de las maravillosas ciudades cuyos rockeros abarrotaron todas las salas, ofreciéndonos una respuesta que hacía que el cansancio de los kilómetros y el desgaste de montaje y desmontaje de un escenario mereciera la pena. Tuvimos suerte de girar con una banda cuyo talento y tablas son directamente proporcionales a su humildad y su cercanía. 

Desde el primer día, The Quireboys mostraron dos sentimientos que nos llevaron poco menos que a poner estampitas de sus caras en nuestras mesitas de noche. En primer lugar, en cada sala, los miembros del grupo nos agradecían nuestro trabajo, nos preguntaban que tal el viaje, y mostraban respeto por hacer que la gira saliese adelante. Por otro lado, sucedió algo que entró como combustible en el motor de The Wild Ones, las muestras de agrado hacia nuestra música y nuestro directo convirtieron la gira en algo mágico. Las continuas colaboraciones de Spike a la armónica en nuestras canciones, o la invitación a todas las 'sex parties' con las que The Quireboys cierran sus conciertos a nuestro saxofonista Jaime, sirvieron para demostrar la humanidad y la 'comprensión' de la banda inglesa.

El concierto es solo la punta del iceberg del trabajo de mucha gente que ama la música, que vive de show en show y que hace de las actuaciones su forma de vida. Las pocas horas de sueño, los kilómetros y lidiar con el transporte del equipo son solo pequeños borrones en una experiencia inigualable para nosotros, que poco a poco escribimos nuestra pequeña historia de Rock and Roll, cada día más grande.
Por eso, para que muchas más historias se sigan escribiendo, colaboremos todos para que los músicos podamos ofrecer un producto de calidad, podamos disfrutar haciendo que la gente disfrute, vayamos a conciertos, compremos discos, luzcamos camisetas, hagamos que las pésimas condiciones de las salas de conciertos y los millones de inconvenientes para tocar sigan cambiando hasta devolver a la música una pequeña parte de todo lo que ella nos da.

Gracias por mantener vivo el Rock and Roll!!


Hugo Ventura (The Wild Ones)

1 comentario:

  1. ?Por que será, que esto me suena mucho y me gusta mas..? Gracias por lo que hacéis por la música y por pedirle tan poco a cambio.

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